domingo, 17 de noviembre de 2013

Echar raíces

De esto que me pongo a reflexionar y me viene una súbita idea a la cabeza...
¿Qué es lo que me retiene a estar siempre aquí, en mi casa, todos los findes de semana?

Soy mayor de edad, vivo en un piso con amigas, en la ciudad donde estudio mi carrera, tengo algunos ahorros, y se podría decir que soy totalmente libre de hacer lo que quiera. Quitando esa tontería que llaman obligaciones, como estudiar para los exámenes, entregar trabajos, y etc. claro.
Lo que quiero decir es... ¿qué me obliga exactamente a hacer todos los fines de semana lo mismo? ¿A estar siempre en casa, ir a la compra, limpiar, ver una peli, estudiar y quizás quedar con amigos?
¿Qué me retiene?
Absolutamente nada.

Realmente no tengo ningún impedimento para comprar un billete barato de avión, de esos de ryanair (aunque lo de "barato" es discutible y relativo) e irme de escapada de fin de semana, de viernes a domingo, a Dublín o Frankfurt, o por qué no, a Barcelona, que nunca he estado. Es más, ni siquiera tendría que complicarme cogiendo un avión al quinto pino, podría coger un tren o un bus, que suele ser mucho más barato y sin necesidad de reservas por internet.

A simple vista puede parecer un desvarío fruto del aburrimiento, pero pensadlo bien dos veces. Reflexionadlo en serio. ¿No os gustaría hacer una pequeña locura de ese estilo? Porque no es un sueño tremendamente lejano e imposible, de hecho, es bastante fácil de realizar. En una tarde podría decidirlo todo, comprar el billete y hacer la maleta. Y dentro de unos años recordaría ese momento inolvidable como "aquella vez que hice lo que de verdad tenía ganas de hacer, dejé de lado lo racional durante dos días y me fui de viaje a tal sitio, conocí a gente muy interesante, probé la comida típica del lugar, y pasé un finde diferente". ¿Alguien se apunta?

¡Y no es un proyecto tan difícil! ¡No se trata de construir un cohete ni convertirme en la próxima estrella de cine!
Lo que quiero decir es...soy totalmente libre. Podría hacer lo que quisiera, ir a donde quisiera, sin tener que dar explicaciones a nadie. ¿No es maravilloso?

Y sin embargo, finde tras finde decido quedarme en casita sin salir, cuando podría estar por ahí viviendo aventuras. Y todo por la comodidad de la rutina...Gracioso, ¿eh?

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