miércoles, 3 de septiembre de 2014

Pelis de obligado visionado


He estado pensando que tengo esto un poco abandonado en cuanto a literatura y películas. Así que me dispongo a remediarlo, en esta entrada, con las mejores pelis que he visto este último mes:


Películas:

-Memento

La película es un flashback constante, es decir, comienza donde la historia cronológicamente acaba y va hacia atrás.
En cierto modo te obligan a sentirte igual que el protagonista, que tiene un tipo de amnesia que le impide recordar sucesos a corto plazo, por ejemplo lo que ocurrió el día anterior o incluso unos minutos antes.
El objetivo del prota es encontrar y vengar al asesino de su mujer, cosa complicada por la amnesia, para lo cual se ayuda desenvolviendo un sistema de fotografías y tatuajes en su cuerpo para recordarse las cosas importantes.


Sólo un consejo: estáte bien atento durante toda la película y no te pierdas detalle. Sobretodo porque hay algún detalle que dura menos de dos segundos y te da la clave del verdadero final, así que... abre bien los ojos.

-Donnie Darko

 
Otro mindfuck en toda regla. Si te van las pelis de paradojas en el espacio-tiempo, realidades paralelas, etc. definitivamente deberías verla. La historia trata de un chico que se salva de una muerte segura porque, por suerte, estaba fuera de casa cuando el motor de un avión cae justo en su habitación. A partir de ahí comienza a experimentar una especie de alucinaciones en las que ve a un conejo llamado Frank, quien le avisa de que el mundo va a acabar en 28 días, y presencia algunos fenómenos sobrenaturales. Personalmente, recomiendo leer un par de críticas después de ver la película porque cuesta bastante entender cómo se enlazan todos los detalles de la historia dentro de la paradoja temporal.



- La milla verde
 Está basada en un libro de Stephen King que por desgracia aún no he leido. En cualquier caso, la película es buenísima. Ósom. Trata de un hombre (Tom Hanks) que trabaja en una prisión, vigilando a los presos que van a pasar por "la milla verde", es decir, el pasillo (de color verde) que separa a los presos de la silla eléctrica. Entonces, un buen día llega a la prisión un hombre negro gigantesco, acusado de haber matado a dos niñas, quien sin embargo tiene un carácter infantil y bueno -y un maravilloso don- que les hará dudar de su culpabilidad.
Totalmente recomendable.







- The Royal Tenenbaums


He reservado mi nueva película favorita para el final.
La peli comienza presentándote de forma sencilla y directa a la familia Tenenbaum, personaje por personaje; una familia muy curiosa en la que los tres hijos destacan de alguna forma: uno de ellos es un tenista excelente, el otro es un genio de las finanzas y la niña escribe obras de teatro que reciben premios. Sin embargo, los padres se separan y a partir de ahí la familia comienza su decandencia.
Años después, cuando el padre se entera de que la madre planea volver a casarse, reaparece en sus vidas anunciando que está enfermo de cáncer para intentar así recuperar a su familia. Cuanto más lo intenta más descubre el rencor que le guardan sus hijos y su mujer, y más engaños y mentiras tiene que usar. Así explicado puede parecer del género drámatico, aunque se acerca más a una comedia...¿sarcástica? No lo sé, la verdad es que después de verla es muy difícil encajarla en una determinada categoría.
Los personajes son todos tan particulares y originales que es imposible que alguno te aburra, y lo que es aún mejor es el estilo en que la película está montada, presentada en forma de capítulos de un libro, y con esos planos centrados, es... simplemente es el estilo de Wes Anderson. Es un cine aparte, creo que no se puede comparar con ningún otro.
Es MUY recomendable. Si os apetece ver algo distinto a las típicas pelis comerciales a las que estamos acostumbrados, no deberíais dudar en ver esta maravilla. Mi personaje favorito es la misteriosa y reservada Margot Tenenbaum (qué raro) ;)




jueves, 31 de julio de 2014

Sobre cositas que me cabrean

Me intriga en gran medida saber cuál habrá sido la curiosa secuencia de pensamientos que haya obligado a aquel hombre a preguntarme si...

Vamos a ver, ¿Existe alguien que no sea consciente de como es su propia personalidad? ¿Realmente hay alguien que no sepa cómo es su propia forma de ser? Me resulta bastante improbable.
Yo sé cómo soy. Sé que soy tímida. Sé que soy introvertida, callada, seria, reflexiva, sé que hablo poco, creedme, soy plenamente consciente de ello.
Sé que ante situaciones en las que tengo que conocer a gente nueva, especialmente si es un grupo con varias personas nuevas, sé que me retraigo en mí misma y hablo poco (o nada). ¿Por qué? Porque al igual que todos los tímidos, no me siento cómoda en esas situaciones. No tengo la suficiente confianza como para entablar conversación con alguien del que no sé absolutamente nada, por miedo a decir cosas absurdas y a hacer el ridículo, y ya no sólo eso, sino que además carezco de la capacidad de desarrollar temas de conversación con una persona que acabo de conocer.
En esas situaciones no sé qué decir, y prefiero quedarme callada. Y si no hablas pareces serio, y si pareces serio probablemente también pareces aburrido, estirado y borde. Sólo puedo suponer, porque yo desconozco cómo me ven los demás. A saber.

El quid de la cuestión es que los tímidos reconocemos los síntomas de otros tímidos. Y en esos casos, ¿qué hacemos? ¿les avergonzamos más preguntándoles que por qué no se abren? ¿les incomodamos más preguntándoles que por qué no hablan? ¿pasamos de ellos y tampoco les dirigimos la palabra? Porque claro, si un tímido no me habla, dios me salve de hablarle yo a él.
No.
No, señor.
Al menos yo -y hablo desde mi experiencia-  si me presentan a alguien y veo que es más tímido que yo, le pregunto un par de cosillas para que hable un poco. Cosas normales, nada de sacar temas de física nuclear avanzada. Y poco a poco se coge más confianza. Y si después de responder se hace un silencio, no pasa nada, que tampoco es un interrogatorio y el silencio también se puede disfrutar. Y si pasa un tiempo y no saca tema de conversación, pienso yo en algo para que continúe hablando y contando cosas y perdiendo la timidez conmigo.

¿A que no es ningún procedimiento complicado? Tratar con gente tímida es bastante fácil, no hay ninguna clave súpersecreta, es todo bastante de sentido común,¿no?

Pos no.

Como el sentido común es el menos corriente de todos los sentidos, en el mundo real apenas hay gente que trate a los introvertidos de la forma que acabo de explicar. Parece increíble pero es la verdad.
Y es por eso que me intriga extremadamente saber qué cojones se le pasó por la cabeza al tipo que me preguntó el otro día, sin haberme dirigido la palabra antes ni una sola vez, si soy <<muda>>.
1) Aun en el caso de que realmente fuera muda, habría sido una descortesía y una metedura de pata preguntármelo.Pero evidentemente no lo soy y eso el hombre ya lo sabía.
2) Como por supuesto no soy muda, preguntármelo es una gilipollez porque si yo no suelo hablar eso sólo significa una cosa: que soy muy tímida y me dan vergüenza cosas que a la gente normal no. Entonces, si soy tan tímida (y soy plenamente consciente de ello) ¿¡cuántas neuronas te faltan para recriminarme que no hable y avergonzarme preguntándome si soy mudita y que por qué estoy siempre de brazos cruzados?! si es que manda huevos...hasta me entraron ganas de llorar

Meteos esto en la cabeza: la timidez de una persona no se cura haciendo que lo pase mal, riéndote de que sea incapaz de hablar y de relacionarse. Eso es cruel y ya ni debería hacer falta decirlo. La timidez se cura hablando con esa persona, despacio, sin presionarle, y evidentemente sin recrimirle su carácter que para el tímido ya es suficiente desgracia como para que encima se lo recuerdes y te mofes.

Conclusión que extraigo: los tímidos se piensan las cosas tres o cuatro veces antes de decirlas, mientras que los normales/extrovertidos en general hablan sin pensar y sin ningún tipo de filtro.

viernes, 4 de abril de 2014

Cómo conocí a vuestra madre... o cómo decepcionarte tras 9 años.


Cómo conocí a vuestra madre, o mejor dicho, cómo trastocar una serie entera de 9 temporadas en escasos 40 minutos.
Qué cabrones. Es el único adjetivo que ahora mismo se me viene a la cabeza para definir a los guionistas de los dos últimos capítulos.
Esto no se hace. A una serie genial como esta no.



 

*Atención porque ahora vienen...*


**SPOILERS**


*Y de los gordos*



*Si no quieres saber el final, no continúes leyendo*



*Luego no me vengáis llorando conque no avisé*


*Venga, es tu última oportunidad para salir de aquí*


*Bien, tú lo has querido*


No me creo que Robin y Barney se divorciasen. No, o sea, no. Después del tiempo que les llevó admitir que se gustaban, de que empezasen a salir, de todo lo que pasaron juntos, de la preparadísima pedida de matrimonio de Barney, después de bombardearnos toda la 9ª temporada con la boda de estos dos... no. No me vengas ahora conque a los 3 años se divorcian porque Barney no soportaba viajar tanto por trabajo y se les acaba el amor. Lo siento, pero no me lo creo. Eran perfectos el uno para el otro y así nos lo habían hecho creer desde hacía muchos capítulos.



Y aun así, el trauma sería soportable de no ser por lo que hacen cuando quedaban dos minutos escasos de serie. Ahí vino la cagada máxima.
Y no me refiero al hecho de que la madre muera. Se podía predecir, y además tiene cierta lógica que Ted decida contarles a sus hijos la historia de cómo conoció a su madre, cuando ésta ha muerto. Eso me pareció... bien, supongo. No estoy del todo contenta, porque la madre básicamente muere sin pena ni gloria, y apenas hay escenas ni historias con ella, pero bueno. Eso lo puedo perdonar.

Lo que no puedo perdonar son los 2 últimos minutos.
Los hijos le echan en cara que sólo les ha contado la historia porque realmente sigue enamorado de Robin, porque la madre apenas aparece en la historia mientras que Robin sí. Y además le dicen que les parece fantástico porque "tía Robin" es genial, y que le dan permiso.
Para empezar, ¿qué clase de hijos iban a decir semejantes cosas y de una forma tan...chulesca? Totalmente insensibles con la historia que Ted les acaba de contar y con la muerte de su propia madre.
En segundo lugar, ¿Qué hace Ted? ¿Lo niega? ¿Se lo piensa?
No, lo admite y va a buscarla a su piso, utilizando otra vez la estrategia de la trompa azúl.
Ellos ya habían estado juntos antes y no había funcionado.
¿Qué fue del episodio donde Ted suelta "simbólicamente" el globo-Robin y lo deja volar? ¿No lo había superado definitivamente? ¿Y en la boda de Robin cuando le dan los nervios y quiere fugarse con él, y Ted le dice que ya no la quiere de esa forma?
Pues no. Los guionistas se ríen en la cara de todos los fans y los vuelven a juntar.

Ay, la ironía


Por no hablar de la pésima evolución de Barney en esos últimos minutos. Después de cortar con Robin, vuelve a las andadas y se pone a intentar ligar con el máximo número de chicas que pueda. Y no... Barney había cambiado con Robin, él había madurado y había dejado de ser un vivalavida. Por si fuera poco, el esfuerzo simbólico que hizo por ella quemando el Playbook, a la mierda lo mandan, porque más tarde escribe el Playbook 2.
Y ya la guinda del pastel fue lo del bebé. Resulta que la tía número 31 que se tira en un mes se queda embarazada, y tiene una hija. Él estaba aterrorizado con la idea y no sabe dónde meterse, pero de todas formas va al hospital el día del parto y, cuando ve al bebé y lo sujeta en sus brazos, de repente se le pasa todo y decide que esa niña es lo más bonito que le ha pasado en la vida y que quiere darle todo lo que tiene y blablabla... así, de sopetón, el personaje cambia en dos segundos y medio.




*FIN DE LOS SPOILERS*

Algunos dicen que de esta forma la serie te muestra que la vida es así, injusta a veces, que da muchas vueltas, que la gente cambia con el tiempo, los amigos se van separando... sí, supongo que tienen un poco de razón. Yo estaba buscando un final feliz, porque ya que en la vida real es imposible, al menos conseguirlo en la ficción... pero no es sólo eso. El problema, en mi opinión, es que muchas de las cosas que pasan en el último capítulo no me encajan, no tienen mucho sentido con respecto a la forma de ser de los personajes durante la serie.

En fin... no sé. Me ha parecido todo muy poco realista y en general bastante decepcionante.
Una verdadera pena, porque no costaba tanto hacer un final decente y sencillo, conque cortasen el capítulo en el momento en que se conocen por fin Ted y la chica, si hubieran salido los créditos ahí, el 80% de los telespectadores serían más felices.

¿Y vosotros, aquellos que hayáis visto la serie, qué opináis?

sábado, 29 de marzo de 2014

Make mistakes. Choose life.



No me gustan los cambios drásticos. No me gusta tener que tomar una decisión que sé que va suponer un punto de inflexión en mi vida, porque es muy fácil equivocarse y me da miedo no hacer lo correcto. Siempre me acompaña esa sensación de que sólo hay una única elección correcta –aunque probablemente no sea así- y es estresante y me aterroriza.

No me gusta tener que decidir algo si no sé las consecuencias que va a tener cada opción, y lo que es peor, cuando ni siquiera puedo intentar adivinar si esas consecuencias serán sólo momentáneas o definitivas, porque ya se sabe que la vida da muchas vueltas y aunque tomes un camino puedes acabar en el contrario.

Me da la impresión de que, en cualquier disyuntiva en la que me encuentre, siempre me voy a arrepentir un poco de mi elección. Siempre está el “¿Y si…?” inevitable, que te hace imaginar los universos paralelos de cada decisión y a dónde te habría llevado y acabas pensando que vives en el peor universo paralelo en que has tomado todas las decisiones equivocadas.

No sé, quizá soy demasiado pesimista a veces. En fin… supongo que sólo con el paso del tiempo se puede concluir si las elecciones que tomamos fueron acertadas o no. 

Quién tuviera una máquina del tiempo…

***

Y hasta aquí donde tenía escrito en el borrador. Esto lo escribí hace... no sé, dos o tres semanas. Sigo estando de acuerdo con casi todo lo que escribí, excepto por una frase, la última, que voy a cambiar:
Quién tuviera una máquina del tiempo…

Es muy fácil desear haber hecho las cosas de otra forma. Es lógico querer volver atrás para evitar los errores, las decepciones, esquivar todo lo malo que te ha pasado... ¿pero realmente es buena idea?
Releyendo el borrador, me di cuenta de que no estoy de acuerdo con esa última frase. No sé si he madurado en estos días o es que mi opinión fluye como un río (what?) pero me siento en la obligación de rebatirla.

Salvo en casos muy particulares, no conviene pensar de esa forma, pensar que "si volvieses al pasado" y cambiases lo que no te gusta ahora tu vida sería exponencialmente mejor. Porque no es cierto.
En primer lugar, es necesario cometer errores. Sólo de los errores se aprende. Sé que parece una frase insulsa y un consejo simple para aparentar, pero no es así: sólo cuando te has equivocado entiendes por qué te has equivocado, qué es lo que has hecho mal y qué es lo que deberías haber hecho en su lugar. Cuando haces algo bien de chiripa, no retienes nada concreto en la memoria del por qué te ha salido bien, así que no aprendes nada, mientras que cuando cometes un error tras otro te das cuenta y puedes estudiarlos, hasta que consigues perfeccionar lo que sea que estés haciendo.
Y en la vida es igual. Si no fallas, si no cometes errores, no aprendes ninguna lección. Es mejor equivocarte, aprender, y la próxima vez aplicar lo aprendido.

En segundo lugar: lo bueno, lo malo... todo es experiencia. Todos esos recuerdos, tanto los que te hacen feliz como los que te entristecen, forman parte de lo que has vivido, de tu propia y particular existencia -porque no hay dos seres humanos que hayan pasado por exactamente las mismas experiencias- y son lo que te moldea, lo que te hace ser justo como eres, tan especial y distinto a los demás, y a la vez son las similitudes que te unen a otras personas.
Todo es experiencia y, creo, creo, que no merece la pena renunciar a casi ninguna de ellas, porque son lo que te definen y lo que enriquece tu vida (y tu ¿cueces o enriqueces?). Es como negarte a ir de excursión y ver cosas nuevas porque tienes miedo de que llueva, de que te manches de barro y de que no te guste todo lo que veas. No. No te enfurruñes. Merece la pena experimentar. Merece la pena vivir.

¿A qué viene todo esto? A que le he estado dando vueltas a muchas cosas. Le di una segunda, e incluso una tercera oportunidad a alguien que no se lo merecía, a alguien que aunque estuviese arrepentido me volvió a decepcionar una y otra vez. Y a pesar de todo, he llegado a la conclusión de que cambiaría muy pocas cosas si pudiera volver al pasado, porque perdonar era lo que yo necesitaba en aquel momento y lo que me parecía lo correcto.
Luego resultó que me "equivoqué", que no se podía confiar en esa persona ¿y qué? En aquel momento sentía que lo correcto era perdonar, que todos somos humanos y cometemos errores. Si no lo hubiera hecho, sé que ahora me arrepentiría y me sentiría mal por haber sido, digamos, "intransigente".

Así que... sí, lo he pasado mal, pero no, no volvería al pasado para evitar las malas experiencias, porque aunque malas, también trajeron cosas buenas, y en el fondo... con eso hay que quedarse. Con la felicidad de los recuerdos buenos y con lo que has aprendido de los recuerdos malos.

domingo, 5 de enero de 2014

Las 10 fases pre-examen

Los estudiantes sufrimos mucho. Especialmente con la llegada de los exámenes, entregas, trabajos, y otros estresantes sucesos de nuestra vida cotidiana. En otros universos paralelos este tipo de cosas están prohibidas, como mucho son técnicas que utiliza el FBI para torturar cruelmente a sus sospechosos, pero... por desgracia, a nosotros nos ha tocado vivir en esta versión de universo en particular, y tenemos que apechugar con todo el estrés que acarrea.
Pero no os preocupéis, porque aquí vengo yo para explicaros las fases (libraros de ellas no puedo) por las que pasamos durante nuestra estresante vida de estudiantes:

1. Tranquilidad. La lejanía del examen apenas nos afecta emocionalmente. Falta mucho tiempo aún y no nos preocupamos. "Meh, mi futuro yo ya se encargará de ello",  piensas mientras que ves una peli y comes un gofre con chocolate.
2. Creciente nerviosismo según pasa el tiempo. Empezamos a ser conscientes de la proximidad del examen, pero aún no hacemos nada con respecto a ello. "Malo será que no me dé tiempo..."
3. Negación y falsa tranquilidad. Insistimos en mantener la calma y autoconvencernos de que aún queda mucho tiempo para estudiar, cuando, realmente, sabemos que no es así. Observamos con recelo la pila de hojas que se amontona en el escritorio.
4. Comienza el estudio. Por fin, decidimos que es el momento apropiado de ponerse a estudiar (aunque en realidad ese momento ya pasó hace semanas, pero no es bueno recriminarnos cosas, que luego nos estresamos y pueden salir úlceras y otras cosas feas).
5. Pánico. Demasiada materia y tiempo claramente insuficiente. Te tropiezas con la dura realidad y descubres que esto no es Hogwarts, que no posees ningún giratiempo y que lo tienes crudo, chaval.
6. Estudio frenético durante varias horas, donde no sabes si consultar tus apuntes (que ahora te das cuenta de que son mediocres), la interminable bibliografía recomendada, o rezarle a Jesús,María y José. Te chutas a café y empiezas a pillar el famoso moreno-flexo.
7. Las horas de estudio traen consecuencias nefastas para tu cerebro y necesitas relajarte un poco, así que decides ver alguna que otra serie. Después sientes remordimientos por haber perdido valiosos minutos viendo una peli/serie y te enfadas contigo mismo. Decides que ahora tienes que compensarlo y ponerte a rendimiento máximo. Pero antes, tienes que recargar las pilas y te vas a la cocina a merendar.
8. Más estudio frenético, cuentas las hojas que te quedan aún por estudiar leer, que parece que se multiplican, y te desesperas. La cuentaatrás hasta el día del examen se hace más real.
9. Pasotismo. Has hecho lo que has podido, estudiaste lo que el tiempo del que disponías buenamente te ha permitido, y ya todo te da igual. Estás saturado de estudiar y lo que tenga que ser será. La suerte está echada. Te vas a ver otra serie, total, pa' lo que vas a estudiar, es mejor relajarse.
Y por fin...
10. Día D(del examen). Tus nobles conocimientos adquiridos en los últimos días -que por cierto serán olvidados en el mismo intervalo de tiempo- serán puestos a prueba. Sabes que te van a frungir vivo, tanto si has estudiado como si no, así que no te molestes en ponerte nervioso.
O... puedes ir tranquilo y con confianza en ti mismo. En cualquier caso, no te pongas nervioso porque a) es completamente inútil, b) no sirve de nada, c)¿he dicho ya que no ayuda?, d) si estás nervioso puedes bloquearte y quedarte en blanco, e) yendo tranquilo se recuerda y se piensa mejor.


PD: ahora mismo creo que estoy en el paso 7, procrastinando en el blog, de lo que más tarde me arrepentiré viendo el tocho de apuntes que aún me tengo que estudiar.

PD2: en fin, si algo podéis aprender de esto es: no seáis como yo. Organizaros mejor el tiempo de estudio y nunca -nunca subrayado- estudiéis con el ordenador delante. Aquí estoy yo, de ejemplo viviente.

martes, 26 de noviembre de 2013

Reto semanal 1

Inspirada por cierta página que estuve ojeando un día (zenhabits) decidí copiar la idea de proponerme retos para adquirir buenas costumbres.
Ejemplos de retos que se proponen en la página son: un mes sin tomar café, sin ver la televisión, no estar sentado durante más de media hora seguida*, sin usar internet (no más que lo estrictamente necesario para el trabajo), o un mes sin azúcar (referido a postres y bollería y esas cosas riquísimas).
De buenas a primeras, puedes leer esto y pensar "¡Dios, yo sería incapaz de vivir sin café/internet/televisión!". Pero lo cierto es que no, todos somos perfectamente capaces de hacerlo. Recapacitemos un poco: voy a suponer que todos los que me leéis tenéis la suficiente edad como para haber vivido en la transición no internet-creación de internet. ¿Y sobrevivíamos igualmente, no?
Y lo mismo para el café y el resto de cosas. Dudo mucho que tomaseis café cuando teníais 8 años (en caso contrario, debíais de ser una pesadilla para vuestros padres...). Por supuesto que hay que hacer un esfuerzo para dejarlo, porque ahora estamos habituados a ello y nos gusta, pero no son imprescindibles de verdad. Si queremos, podemos vivir sin ello.

¿Por qué un mes? Parece un período de tiempo elegido aleatoriamente, pero en realidad no lo es. Resulta que un mes es aproximadamente el tiempo que necesitas para convertir algo en un hábito, así que si empiezas a tomar fruta todos los días durante un mes es muy probable que cuando acabe el reto lo continúes haciendo.

Sin embargo, el paisano en cuestión debe de tener una fuerza de voluntad sobrenatural, mientras que yo soy una persona de carácter débil, así que decidí que si superaba el reto que fuera durante una semana me llegaba de sobra. Y si veía que lo conseguía, ya si eso lo alargaba más. Sé que me cargo la teoría del un-mes-un-hábito pero no tengo remedio.

Total, ¿qué reto me propuse para esta semana? De lunes a lunes, tendría que acostarme todos los días... *insertar música dramática*... a las 12.
Vale, puede parecer un reto facilón en comparación con los demás, pero creedme... para mí no lo es. Estoy acostumbrada a entretenerme con el ordenador hasta la 1, sea con trabajos de clase o por diversión (llamémoslo tumblr), y bajar de la 1 se me hace casi literalmente imposible.

Resultados

El primer día, emocionada con el comienzo del reto, por supuesto que me acosté a las 12 en punto.
Sin embargo, como era de esperar, me costó bastante dormirme y básicamente estuve una hora despierta, así que al día siguiente me levanté con bastante sueño, como siempre. Sin diferencias.
El segundo día, volví a cumplir el reto y me acosté a la hora. Pero, a diferencia del día anterior, me dormí muy rápido y disfruté de un buen descanso. De hecho, por primera vez en mucho tiempo, hasta soñé, y al día siguiente incluso me desperté antes de que me sonara el despertador. Éxito total. Estuve de buen humor todo el día.
El tercer día... las malas influencias consiguieron que no me fuera a la cama hasta la 1. Y donde digo malas influencias, me refiero a quedarme voluntariamente para tomar un chocolate con amigas. Así que ese día fallé miserablemente, pero lo compensé alargando el reto un día más.
El cuarto y el quinto día quise redimirme por el día del fracaso, pero se me complicó un poco porque tenía que estudiar urgentemente para una asignatura, así que me acabé acostando sobre las 12 pasadas (y veinte, que sigue siendo un récord para mí).
El sexto día conseguí acostarme a la hora acordada.
Y el séptimo día resucité. No exactamente, pero casi.

  • Análisis de los resultados y conclusiones (memoria científica style)

Después de una semana de cumplir aproximadamente** (**leer causas de error) el reto, puedo concluir empíricamente que, aunque el primer día cuesta bastante el cambio de hora, del segundo día en adelante ya te acostumbras a dormir temprano. En segundo lugar, es importante destacar que los días que me acosté religiosamente a las 12 en punto, disfruté de una noche de descanso de gran calidad, que se tradujo en menos sueño por la mañana y un mejor humor durante todo el día.

En conclusión, merece la pena acostarse pronto y si te lo propones como reto puedes llegar a acostumbrarte sin grandes sufrimientos.

  • Causas de error y posibles mejoras del experimento
La principal causa de error en el experimento fue, evidentemente, no cumplir la hora de dormir los 7 días de la semana. En cuanto a las verdaderas causas, básicamente fueron dos: rituales sociales basados en la ingesta de bebidas chocolateadas y entregas de trabajos urgentes.
Futuras mejoras del experimento se centrarían en evitar los dos puntos anteriores de error, o lo que es lo mismo:
-Reducir la concentración de eventos sociales para que tienda a cero [lím (VidaSocial) 0, cuando tiempo tiene a infinito t]
-Sustituir las inexistentes horas de ocio por más horas de trabajo con el fin de terminar antes de la hora. A pesar de todo, no es una mejora recomendable, ya que se corre el riesgo de matar al sujeto del experimento por estrés y aburrimiento excesivos.
-La reducción de ingesta de chocolate es una variable independiente del experimento que no se considerará como causa de error,  ya que el sujeto es empíricamente capaz de atiborrarse de ello en casa a cualquier hora.


*Y por si no os habéis dado cuenta, he puesto Reto semanal "1", o sea, que habrá más después de este. Mmm...quizá sería interesante poner una encuesta del tipo Elige mi próximo reto! No sé si me atreveré. Porque si sale como opción mayoritaria "prohibido usar internet", por ejemplo, voy a sufrir.

Dicho esto, me voy a estudiar. Hasta la próxima.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Echar raíces

De esto que me pongo a reflexionar y me viene una súbita idea a la cabeza...
¿Qué es lo que me retiene a estar siempre aquí, en mi casa, todos los findes de semana?

Soy mayor de edad, vivo en un piso con amigas, en la ciudad donde estudio mi carrera, tengo algunos ahorros, y se podría decir que soy totalmente libre de hacer lo que quiera. Quitando esa tontería que llaman obligaciones, como estudiar para los exámenes, entregar trabajos, y etc. claro.
Lo que quiero decir es... ¿qué me obliga exactamente a hacer todos los fines de semana lo mismo? ¿A estar siempre en casa, ir a la compra, limpiar, ver una peli, estudiar y quizás quedar con amigos?
¿Qué me retiene?
Absolutamente nada.

Realmente no tengo ningún impedimento para comprar un billete barato de avión, de esos de ryanair (aunque lo de "barato" es discutible y relativo) e irme de escapada de fin de semana, de viernes a domingo, a Dublín o Frankfurt, o por qué no, a Barcelona, que nunca he estado. Es más, ni siquiera tendría que complicarme cogiendo un avión al quinto pino, podría coger un tren o un bus, que suele ser mucho más barato y sin necesidad de reservas por internet.

A simple vista puede parecer un desvarío fruto del aburrimiento, pero pensadlo bien dos veces. Reflexionadlo en serio. ¿No os gustaría hacer una pequeña locura de ese estilo? Porque no es un sueño tremendamente lejano e imposible, de hecho, es bastante fácil de realizar. En una tarde podría decidirlo todo, comprar el billete y hacer la maleta. Y dentro de unos años recordaría ese momento inolvidable como "aquella vez que hice lo que de verdad tenía ganas de hacer, dejé de lado lo racional durante dos días y me fui de viaje a tal sitio, conocí a gente muy interesante, probé la comida típica del lugar, y pasé un finde diferente". ¿Alguien se apunta?

¡Y no es un proyecto tan difícil! ¡No se trata de construir un cohete ni convertirme en la próxima estrella de cine!
Lo que quiero decir es...soy totalmente libre. Podría hacer lo que quisiera, ir a donde quisiera, sin tener que dar explicaciones a nadie. ¿No es maravilloso?

Y sin embargo, finde tras finde decido quedarme en casita sin salir, cuando podría estar por ahí viviendo aventuras. Y todo por la comodidad de la rutina...Gracioso, ¿eh?